Estamos de regreso.
Bienvenidos a nuestro nuevo Blog

¡Nuevos aires, nuevos desafíos!

¡Hola! ¿Quién diría que nos volveríamos a reencontrar en este espacio después de un lapsus de dos años? Y bueno, aquí estamos, al pie del cañón viendo como desfilan ante nuestros ojos una serie de sucesos. Estallido social y ahora una pandemia que nos tiene con una incertidumbre que seguramente hemos sentido pocas veces y nos hace replantear nuestra existencia.

Le tememos al contagio de COVID-19, al escalabro económico, a la recesión, a la falta de alimentos, a nuevos virus, a perder a algún ser querido, los que tienen hijos sufren por el futuro que les espera a ellos y lo mismo con los nietos. Nos preocupan nuestras amistades, la vecina viuda que vive sola, el abuelo en el sur, nuestros familiares o amigos en el
extranjero, ¿cuánto durará todo esto?

Por el momento nuestra única certeza es esta: seguir en pie. ¿Has escuchado la famosa canción del Dúo Dinámico? Esa parte que dice: “Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré y aunque los sueños se me rompan en pedazos resistiré, resistiré” ¿te identifica? ¡¡¡Si no lo hace, no pasa nada!! sentir pesadumbre y desánimo es normal en este escenario generado por el Coronavirus. Todos respondemos de diferentes formas ante eventos de esta magnitud, donde incluso nuestra propia vida pareciera a veces estar en juego.

Sabemos, en lo profundo de nuestro corazón, que nosotros como humanos hemos generado este caos, independiente de las profecías o de lo que ya estaba escrito. Es interesante cuestionarnos acerca de nuestro actuar para con el planeta, la soberanía y el poder ejercidos de manera desproporcionada hacia los animales, bosques, ríos y mares. Sin duda tenemos una gran cuota de responsabilidad en los desequilibrios que hemos provocado como raza, tenemos la enorme oportunidad de aprender y cambiar los patrones que hasta el momento hemos seguido. ¿no crees que ya es momento de derribar las viejas estructuras? Cambiemos el modelo económico, conozcamos acerca del trueque, que nuestra alimentación que se vuelva más consciente y moderada, dominemos la ansiedad, el comer por comer, para “llenar” en el estómago lo que nos falta en autoconocimiento, en aprendizaje y por sobre todo en el amor hacia nosotros mismos. Comenzar a plantar nuestros propios alimentos ¿una locura? Pues sí, una real, absolutamente posible y hermosa locura.

Démosle valor a la ciencia, la misma a la que ahora imploramos que encuentre una vacuna exitosa para combatir el coronavirus, que los gobiernos inyecten los recursos necesarios para generar investigaciones y prosperar en esas áreas, incentivando en la niñez la curiosidad por nuestro medio ambiente, la vida microscópica, la genética, las matemáticas
entretenidas, no como esas que nos traumaron en el colegio, pero también volvamos a relacionarnos con el poder sanador de las plantas, las efectivas terapias con ciertos animales, como los caballos, con los gatos y sus ronroneos y la alegría de los perros, con el encanto de la música, terapias florales, reiki, terapia con libros, una buena película con la que nos sintamos identificados, etc.

Creo firmemente que este Covid 19, si bien ha generado un tremendo caos, ha sido protagonista y, a la vez, canalizador poderoso de una energía nueva que está lista y ansiosa por brotar.

La vida sigue su curso y cada cual atraviesa este complejo momento con las herramientas que hemos aprendido a lo largo de los años. Estamos por fin entendiendo que dejamos de ser los amos absolutos del mundo, que disfrutar el presente es esencial, que aunque suene cliché seguramente estamos valorando más que nunca las cosas simples de la vida, esas cosas que de niños nos hacían felices, cosas como el olor de la tierra mojada, del pan recién hecho, de la voz de nuestros seres queridos, la magia de una noche estrellada, que tal vez ahora ya no nos moleste tanto el ladrido del perro del vecino, es más, quizás ahora nos cause simpatía y nos hace sentirnos acompañados.

Tal vez ahora sí tengamos el tiempo de remendar nuestros ropajes, esos que pensábamos dejar en la basura, pero ahora consideramos que aún nos pueden prestan utilidad por un buen tiempo (porque el dinero ahora está para las cosas esenciales, se fijan que se puede vivir sin el último celular de moda?) y que sólo no nos habíamos dado el tiempo de tomarlos y arreglarlos, porque seguramente es como si nos reparáramos a nosotros mismos ¿por qué nos costaba tanto? porqué siempre nos postergábamos. Llegó el momento de ser nuestros propios remendadores, de prepararnos esa infusión que nos hacía nuestra abuela, o aquella que recortamos de una revista y guardamos la receta para “hacerla después” esta crisis nos está enseñando que el después es AHORA, ahora es tomar y desempolvar esa antigua tetera y preparar esa rica infusión (también postergada) para entibiar el cuerpo, pero por sobre todo para endulzar nuestra alma.

Seguimos moviéndonos firme por los mismos fundamentos que nos llevaron a nuestra creación: ser un aporte en la industria nacional fabricando productos reutilizables y de calidad, pero sobre todo ser un referente activo en la participación de la campaña mundial contra las bolsas plásticas, movimiento que cada día suma más seguidores. Hoy, sin embargo, el nuevo escenario amerita reinventarse y dar respuesta a las nuevas necesidades como lo es la creación de mascarillas reutilizables para la prevención del COVID-19, promoviendo al igual que con las bolsas de algodón, nuestro compromiso con el medio ambiente evitando la generación excesiva de mascarillas desechables que ya está siendo en varias partes del globo un problema medioambiental. A esto le sumamos nuestro compromiso de mantener a nuestro equipo de trabajadores en su totalidad, pese a las incertidumbres económicas, algo no menor.

Me despido con la sensación de que hemos perdido tanto tiempo en cosas sin importancia, pero que afortunadamente, la vida misma se encarga de recordárnoslo: podemos no tener el control de lo que sucederá el próximo mes, ni la próxima semana, ni lo que vendrá mañana, pero sí tengo la certeza de este momento presente, del aquí y el ahora y es en este preciso momento que haré de cada segundo un momento de esperanza, de entregar lo mejor de mí y de ser una agradecida de la vida que me ha dado tanto.!