Té Chai

Una bebida para el alma

Pocas bebidas tradicionales han literalmente trascendido el tiempo y el espacio como el Té Chai. Y es que es casi imposible no sentirse atraído por esa mezcla de sabores tan particular. Completamente sabrosa, cálida y versátil, este brebaje de los dioses, se consume tanto para energizar, así como también para aportar calma y tranquilidad. No por nada es también llamado el “Té de la Felicidad”, y con mucha razón.

Soy una fan de este té desde hace muchos años, cuando veraneando en Laguna Verde, un bonito y tranquilo sector de la Región de Valparaíso, con mezcla de campo y mar, por ahí por el año 2009 decidimos con una amiga de andanzas “media hippie”, de ese entonces, ir a almorzar a un restaurant vegetariano que había en el pueblito. Con poco dinero, pero sin ganas de comer la “empanada frita” típica de los balnearios costeros, nos fuimos por un menú sano y económico que aún recuerdo: una entrada caliente de crema de zapallo con especias que venía en un vaso de greda y que lo encontré delicioso, luego fue el turno del “principal” un Quiche de verduras, también muy rico. Si mi memoria no falla creo también que hubo jugo de fruta natural. Sin embargo, el toque final y aquí no hay cupo para el olvido… Un Té Chai . Primero un penetrante pero no molesto aroma a clavo de olor luego al probarlo, debió existir en mí una especie de fiesta psicodélica (no exagero) porque solamente atinaba a exclamar lo delicioso de aquella novedad que tenía entre mis manos y rogar por otro y otro más, aprovechando que era la “cortesía de la casa”.

Un diminuto vaso bien caliente de vidrio con un té que, apenas lo tuve cerca de la nariz ya empezó a llamar potentemente mi atención y del que me declaro, sin vergüenza, una fiel seguidora. Tanto me gustó que, de hecho, comencé a comercializarlo algunos años más tarde, pues quería que todo el mundo probara algo tan delicioso y que aportaba tanto a nivel físico, como una repentina e inexplicable sensación de bienestar.

Un poco de historia

Esta bebida, tiene sus orígenes en la medicina tradicional hindú, llamada Ayurveda, y era utilizada para aliviar los trastornos digestivos, mejorar la circulación sanguínea, entre otros.

Más adelante, cuando los británicos colonizaron la India en el siglo XIX y empezaron a cultivar la planta del té Camelia Sinesis logrando su famoso Tè Negro, por lo tanto, se empezó a masificar el té negro con leche y azúcar, muy al estilo British.

 Finalmente, los Chai Wallahs que son los vendedores callejeros de este té, fueron los que combinaros el té negro, con las especias tradicionales de la medicina tradicional del Ayurveda, junto con la leche y el azúcar, formaron el delicioso y conocido Masala Chai.

Actualmente está tan masificado que es muy común ver puestos de venta de Té Chai (Como el de la imagen, modelo “armario empotrado”) prácticamente en toda la India y constituyen en sí mismos una representación de la cultura callejera de este país exótico y místico.

En India, el Té chai o Masala Chai forma parte de la dieta diaria, aunque no en todos sus territorios se sirve de la misma manera. En Calcuta, por ejemplo, la infusión de té y especias se bebe en pequeños cuencos de arcilla bajo el nombre de “matka chai”, una especie de taza biodegradable para llevar; en Mumbai la infusión suele ofrecerse como “chai cortado”, siempre mezclada con leche y vertida desde la tetera en pequeños vasitos de cristal procurando generar espuma. A través de todo Cachemira se pueden hallar el “kahwa”, té verde condimentado con azafrán y almendras, y el “chai de mediodía”, también hecho con hojas de té verde y servido con leche y almendras (¡que delicia debe ser!). Para hacer el “chai del mediodía”, las hojas de té verde se infunden en samovar (muy usada en Rusia) con leche, sal y bicarbonato de sodio; el bicarbonato de sodio otorga un pronunciado color rosa a la infusión. En algunas regiones de Pakistán la sal se sustituye por azúcar y nueces, especialmente cuando la bebida se destina a fiesta o celebraciones especiales.

En Nepal, Tíbet, Bután y el resto de los territorios situados en los Himalayas, el chai es muy similar al masala chai indio: el té negro se hierve con agua y leche, y se aromatiza con una mezcla de cardamomo, clavo de olor, jengibre y pimienta. En ciertas regiones de Nepal y su frontera con Tíbet el chai es reemplazado por el “po-cha”; este especial blend (mezcla) se prepara infundiendo té negro con agua caliente sobre la cual se mezclan mantequilla de yak y sal.

Esta receta que les dejo, con mucho cariño, en especial para estos días complejos incluye algunos tips que he recogido a lo largo de los años (por ejemplo, el de dar un pequeño toque tostado a las especias antes, es gracias a una amiga que vivió en Marruecos un tiempo.)

Receta Casera para 

Té Chai

(para medio litro aproximadamente)

Ingredientes

• 3/4 de taza de agua

• 2 tazas de leche (ideal leche entera, también puede ser leche de soya)

• 1 ramita de canela de aproximadamente 5 cms.

• 2 ó 3 vainitas de cardamomo (no abusar del cardamomo, pues tiene a subir la presión)

• 3 ó 4 estrellas de anís

• 5 ó 6 clavos de olor

• Cucharada de té rasa de jengibre rebanado en láminas delgadas

• 1 semilla de pimienta negra

• Pizca de nuez moscada (opcional. Si la tiene entera y la raya en el instante ¡muchísimo mejor!!)

• 3 cucharadas de té negro en hoja (si no tienes en hoja, pueden ser 2 bolsitas de té, de la mejor calidad que puedas)

• 6 cucharadas de azúcar (puede ser endulzante o miel). El dulzor es esencial para potenciar los sabores de las especias

Preparación y ¡manos a la obra!

Pon en una olla sobre un tostador y muy a fuego lento, caliente brevemente y revolviendo constantemente todas las especies (menos el jengibre a menos que esté seco deshidratado) previamente machacadas en un mortero (es ideal machacarlas, pues así es más fácil que suelten sus aceites). Cuide que nada se queme o tueste más de la cuenta, pues eso hará que queden un poco amargo su té. Notarás que empieza a llenar el espacio un agradable aroma entre navideño y exótico, Llegó el momento de añadir el agua caliente y el jengibre en caso de ser fresco y a fuego medio espera a que suelte el hervor. Tapa y baja la llama y dejar entre siete a diez minutos. Luego agrega la leche y el azúcar y espera a que comience a hervir nuevamente, baja el fuego cuando esto suceda y agrega el té, revuelve y apaga la llama y tapa la olla. Deja reposar unos tres minutos ¡¡y ya está!!

IMPORTANTE 1: El té no debe hervir. Si hierve, se pone amargo.

IMPORTANTE 2: Esta receta también se puede realizar sin leche perfectamente y es ideal para consumir luego de comidas abundantes o pesadas.

IMPORTANTE 3: Este té es ideal para beber luego de alguna jornada de meditación o simplemente te sientas algo soñoliento/a y necesites un Shot para despabilar.

IMPORTANTE 4: Si tienes problemas severos de insomnio, no recomiendo tomar muy tarde.

Si deseas darle un toque algo más gourmet a esta preparación puedes hacer una espuma de leche y echarle a tu taza. También puedes espolvorear canela en polvo para decorar. Recuerda, así como en India, que cada región tiene su receta especial, tú también puedes ir personalizando tu té chai, por ejemplo, con toques de vainilla, de chocolate e incluso un poco de ají, ideal para días fríos.

Espero que les quede muy rico su Té Chai

Abrazo para todos y todas